Lo que no entiendo de este chiste del El Roto tan comentado (sobre todo
aquí
y aquí)
es qué separa el abismo si los dos antagonistas están en el mismo lado del precipicio.
Posiblemente en la otra parte se sitúe el autor junto a esa Neo Tercera España que a diferencia de
la antigua no toma un ángulo visual cenital, cercano y escrutador, con su punto
profesoral y pedante, sino uno a ras de suelo, pretencioso y lejano. Y así, al
Roto de la realidad no le separa el socavón sino la miopía.
«¿Con que V. ya estará prevenido de su blondo pelucón para encasquetársele como los demás golillas? Pues, no señor: no se corte V. el pelo: yo se lo mando. Haga que se le ricen en la espalda como a los ministros del Parlamento de París, y comience a desterrar tales zaleas, que en nada contribuyen al decoro y dignidad de la toga.» El Conde de Aranda a Gaspar Melchor de Jovellanos
Mostrando entradas con la etiqueta El Roto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Roto. Mostrar todas las entradas
jueves, 23 de enero de 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
