Aunque soy catalán,
me siento español y…
Este es el habitual comienzo de discurso de los
catalanes horrorizados por la deriva separatista de muchos de sus conciudadanos.
Sobreabundan en las tertulias periodísticas o de barra de bar. Ese suave
rechazo entre los verbos expresa mejor que cualquier trabajo académico porque
hemos llegado donde hemos llegado. Muy pocos dicen “como catalán y español…” o
“como español…” o, horror, “como catalán rechazo la independencia de Cataluña”.
La gran victoria del nacionalismo es haber atornillado en los cerebros de
partidarios y detractores una primigenia separación entre Cataluña y España. ¡Qué gran hora para Mas y su mariachi el descubrimiento de una embajada catalana en Atapuerca!